En las épocas difíciles, las reacciones humanas puede tornarse impredecibles casi desde cualquier punto de vista; pero parece haber un solo común denominador para la gran mayoría. Todos buscamos algo bueno, algo valioso que forma parte de nuestras vidas y de lo cual nos aferramos para soportar las desavenencias que se nos presentan. Puede ser la familia, esa dulce pareja que se ha convertido en el amor de tu vida, el trabajo o cualquier otra cosa. Sin embargo, para todos aquellos que aún no encuentren algo de que aferrarse, me permito humildemente recomendarles la hermosa obra de poesía que Clemente Althaus nos dejó como herencia, escrita allá por el año de 1866 y cuyo título es precisamente "lo bueno de este mundo":
No es justo que viva el alma
siempre acongojada y triste,
que, aunque el mejor este mundo
no es de los mundos posibles,
cosas tiene todavía,
entre mil que nos afligen,
para solaz y consuelo
de los hombres infelices:
hay aromáticas flores
que esmaltan ricos matices;
pájaros que dulces cantan,
aguas que sonando ríen;
noches de luna; mujeres
con rostros de querubines;
de amistad dulces coloquios
y de amor indefinible;
tiernas y amorosas madres
que sin cesar nos bendicen;
hay el poema de Dante
y los de Homero sublimes,
y hay cuadros de Rafael
y hay música de Rossini.
siempre acongojada y triste,
que, aunque el mejor este mundo
no es de los mundos posibles,
cosas tiene todavía,
entre mil que nos afligen,
para solaz y consuelo
de los hombres infelices:
hay aromáticas flores
que esmaltan ricos matices;
pájaros que dulces cantan,
aguas que sonando ríen;
noches de luna; mujeres
con rostros de querubines;
de amistad dulces coloquios
y de amor indefinible;
tiernas y amorosas madres
que sin cesar nos bendicen;
hay el poema de Dante
y los de Homero sublimes,
y hay cuadros de Rafael
y hay música de Rossini.
En estas pocas palabras, un buen lector puede fácilmente notar que casi todo, incluso el hecho de estar vivos es algo valioso, y casi a cualquier lado que vean tus ojos, encontrarán tesoros hermosos, que la naturaleza ha tardado millones de años en crear y que ahora nos deja contemplar a manera de regalo. Una de las pocas recetas de la felicidad, es precisamente no olvidar las cosas que de verdad importan en la vida, y que, casi siempre pasan desapercibidas. Aquellos que dicen que trabajan horas extras para dar una mejor vida a su familia, reflexionen cuantos abrazos y besos extras les han dado para compensar el menor tiempo que pasan con ellos. Para los que piensan que ya nada importa, que su vida no vale nada, solo recuerden que cada uno de nosotros es una pieza única, no hay nadie como tú, por lo tanto siempre algo en lo que nadie podrá igualarte y que si no lo haces, entonces tu vida no habrá alcanzado su potencial. La historia es simplemente el futuro que ya ha ocurrido, y si bien ya lo pasado es simplemente eso, y no se puede alterar, si tenemos la capacidad de cambiar el rumbo de nuestra vida y darle un sentido.
